(Este texto lo escribí el 4 de abril de 2012)
Desde
que llegué a Paris, he estado jugando fútbol con el Paris Université Club (PUC),
un equipo amateur que juega en una liga local. El equipo no tiene nada que ver
con la universidad en la que estoy estudiando. Es un club independiente que
encontré a través de una amiga que estuvo en Paris el semestre pasado. El club
tiene más de 20 deportes y las instalaciones son de primera.
Yo
estoy jugando en la categoría “Sénior”, que se divide en dos equipos: primera y
segunda división. Desde que llegué, el entrenador de la primera división me
incluyó en su esquema de juego. Los primeros 3 partidos jugué de defensa
central. Los resultados de esos juegos fueron: victoria 2-0, derrota 2-1 (metí
el gol del equipo) y derrota 4-0 (un partido desastroso). La semana siguiente
me perdí el partido porque tuve el viaje a Provence con mi programa, pero
perdieron nuevamente 3-0. Después de ese partido, el entrenador se dio cuenta
de que había que cambiar el sistema de juego.
Paris Université
Club – Séniors 1
La
semana siguiente, jugamos con un sistema 3-5-2 (antes estábamos jugando 4-4-2)
y la cosas empezaron a funcionar. Yo era uno de los dos delanteros. Ese partido
empezamos jugando muy bien. Al final del primer tiempo estábamos arriba 1-0,
pero en verdad debíamos estar ganando 3-0. Yo tuve dos ocasiones claras de gol,
pero un chute lo pegué en el palo y el otro lo mandé directo el portero. En
fin, salimos al segundo tiempo confiados y, en menos de 3 minutos, nos clavaron
el gol del empate. Eso nos descontroló por completo. Unos minutos después,
ellos tuvieron un tiro libre al borde del área grande. La barrera se movió y el
chute llegó al fondo de la net. El partido ahora estaba 2-1 a favor de ellos.
Aunque quedaban 40 minutos de juego, nosotros no creamos muchas ocasiones de
gol claras por el resto del partido. Y, así, perdimos contra un equipo
notablemente inferior. Fue frustrante.
El
siguiente partido fue este fin de semana que acaba de pasar. Después de tres
derrotas seguidas, llegó el momento de despertar. Nuevamente, jugamos con un
sistema 3-5-2: Guillaume (portero); Joel, Kader, Nicolas (defensas); Agip,
Moustapha, Abdel, Agibou, Ousman (medios); Youssef, Federico (delanteros). Ese
día se celebraba el 50 aniversario del club y teníamos como 50 fans y
ex-jugadores viendo el partido. El clima estaba alrededor de los 15 grados
centígrados. El ambiente no podía ser mejor.
Desde
el pitazo inicial, nosotros tuvimos el control del balón. A 10 minutos del
comienzo, Youssef me dio un pase al vacío, yo luche por el balón con uno de los
defensas rivales y, entre el área grande y el área pequeña –ligeramente hacia
la banda derecha– pegué un remate rastrero que entró por el lado izquierdo del
portero. 1-0 a favor. Buen comienzo.
El
dominio absoluto se mantuvo a medida que el partido avanzaba. Youssef metió el
segundo gol en el minuto 20 y el tercer gol en el minuto 30. Y para cerrar el
primer tiempo, Agip metió el cuarto gol en una jugada individual. Así, nos
fuimos al descanso 4-0 arriba.
La foto de la
victoria
En el
vestuario se sentía la energía y la confianza. Esta vez, no íbamos a dejar
escapar la victoria. El segundo tiempo fue importante para asegurar el
resultado y para demostrar que sí podemos jugar 90 minutos de buen fútbol como
equipo. Después de varios intentos, yo metí el quinto gol en el minuto 65,
siguiendo un pasé al vacío de Joel. Y en el minuto 75, metí el sexto gol del equipo
después de una jugada individual espectacular de Ousman al costado derecho. Mi
primer “hat-trick”! Todo parecía indicar que íbamos a mantener el 6-0, pero a
dos minutos del final, el arbitro pitó un penalti para ellos y el partido
terminó 6-1.
De
verdad nos hacía falta una victoria así. La celebramos en grande en el
vestuario y luego nos tomamos unos tragos con los ex-jugadores y fans del club.
Espero que mantengamos el buen ritmo por el resto del campeonato.
